1 de enero de 2012

Mágico, mágico mundo.

Subes a tu cuarto, hoy estás muy cansada, no tienes ni idea de por qué, pero lo estás. Llegas a la habitación, y ni si quiera enciendes la luz, solo ves la cama, y te tiras sobre ella. Notas como se va calmando cada músculo de tu cuerpo, y sin darte cuenta, te quedas dormida.
[...]
Abres un poco los ojos todavía es de noche, no te mueves, has visto algo. ¿Se puede saber que es eso? Es una sombra. Pero se mueve, y no hay nadie de cerca. Está al lado de la ventana. Después un destello de luz, ¿Tiene alas? Es un hada, ¿Cómo va a ser un hada? Ahora, ya no es que no quieras moverte, es que no puedes moverte. Tienes miedo. Pero te armas de valor y giras hacia el otro lado, ese hada se asusta y se esconde en el cajón, luego aparece un chico, muy guapo, vestido de verde, acaba de entrar por tu ventana. ¿Qué busca? Ya no aguantas más, y te levantas.
-¿Quién eres?-Preguntas, estás alejada de él, sentada en tu cama, le tienes miedo y no sabes lo que quiere. Él asustado, se choca contra ¿el techo? ¡vuela! -¡Estas volando!-Le señalas sorprendida, él se acerca y te pones de pie, te agarra la mano. De repente, ve algo, ¡la sombra! La agarra rápidamente.
-¡Campanilla corre!-Grita él haciendo toda la fuerza que podía, empiezas a escuchar golpes en el cajón, dónde el hada se escondió antes. La ayudas a salir abriéndole el cajón, ella sale reboloteando y dando vueltas con mucha fuerza, un poco mareada, va en busca del chico. Y mientras él se sienta en una silla, ella empieza a coser la sombra a sus pies.
Te mira y asoma una pequeña sonrisa, empieza a andar hacia ti, y tu te alejas de él, andando de espaldas. De todos modos, estaís bastante cerca el uno del otro.-Soy Peter Pan, no le tengo miedo a nada y soy él más valiente chico de Nunca Jamás.- De repente se para en seco.- ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?-Te quedaste en blanco, no sabías que decirle. Pero en ese momento levantas tu barbilla.
-Soy Wendy, Wendy Darling.-Y estrechaste su mano sin miedo.-¿Cómo puedes hacer eso? ¿Lo de volar?-Estabas sorprendida, y ya no te daba miedo preguntarle.
-Polvos de hadas.- Miró al hada.- ¡Campanilla, dame los polvos!-Campanilla, un poco refunfuñona pero obediente, lo hace. Tú un poco asustada, cierras los ojos. Luego los abres de nuevo, no ha pasado nada, buscas a Peter, no lo ves, ¿dónde está? Miras hacia atras y lo encuentras, el sonrie y sopla unos cuantos polvos dorados que tiene en su mano. Asomaste una pequeña sonrisa. Tenías la sonrísa más tonta que pudiste mostrar en tu vida, él agarraba tus manos con delicadeza. Os mirais sonrientes, y luego Peter hace una seña para que mires hacia abajo divertido. Tu lo hiciste. ¡Estabas volando!
-¿Quieres venir conmigo?-Preguntó el agarrando tu mano con más fuerza, los dos flotabais en el aire, y, Campanilla sentada en un dedal te miraba un poco enfadada.
-¿A dónde quieres que vaya, Peter?-Preguntaste acercandote a él, aunque luego te alejaste rápidamente.
-Quiero que vengas conmigo a Nunca Jamás.-Te acercó a él, vuestros labios casi se tocan, luego te arrastra hasta la ventana.-¿Ves aquella estrella?-Tú miraste con atención y respondiste que ''sí''-Pues la segunda a su derecha, que brilla con más fuerza que ninguna, ¿la ves?-Asentiste con la cabeza y él se acercó de nuevo a ti. Tu miraste a Campanilla, que ya no os prestaba atención y se miraba en el espejo.- Pues allí es a dónde quiero que vengas conmigo.-Se acercó aún más ¿era posible? Entonces os puesisteis de pie a la vez. Tu sonreiste, y cuando menos te diste cuenta, te besó.
-No sabes quién soy.-Dijiste tú, ya que te había besado, pero en ningún momento te arrepentiste de que lo hubiera hecho.
-Llevo observándote más tiempo del que tu crees.-Eso te desconcertó un poco, pero te dio igual, escribiste una mísera nota que seguro tu madre entendería: País de Nunca Jamás, te quiero.''
Agarraste la mano de Peter, y miraste por última vez antes de irte tu cuarto, sonreiste con aprobación, y comenzaste a volar agarrada fuertemente a Peter, Campanilla os seguía de lejos.
-No tengas miedo, no te soltaré nunca.-Dijo él sonriente, con esa sonría que te había encantado desde la primera vez que la viste.
-Ya lo sé, confío en tí, y lo haré siempre.-Y esta vez fuiste tu quien le besó, el gritó un ''¡Yujuuuuuuuuuuu!'' y tu comezaste a reir mientras volabais por el cielo de Londres rumbo a:
EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS.

2 comentarios:

  1. Me encanta,sobre todo la historia de amor que hay en un cuento de niños que cuando eramos pequeños no entendiamos.

    ResponderEliminar
  2. Sí, ahora me fijo, y por eso me gustó cambiar este trozo de la historia, y hacer que se besaran más rápidamente.

    ResponderEliminar