Me tumbo en mi cama, buscando algún sitio en el que relajarme. Busco rápidamente mi iPod en la mochila y allí está. Me coloco los cascos, dándole luego al play.No la pongo muy alto, ya que estoy sola y, bueno, por si acaso. Cierro los ojos y esbozo una sonrisa en mi cara. Me encanta esta canción. Al rato escucho mi móvil y me sobresalto, yendo en busca de este. Un mensaje, mamá. Lo abro desganada;''No voy a casa, me quedo trabajando. Pídete algo de comer. Te quiero.''
Cierro el mensaje y dejo el móvil encima de la mesa de nuevo. Suspiro y miro el reloj. 20:47, ahora vendría bien una buena ducha. Me dirijo al baño, enciendo el grifo y voy quitándome la ropa, sin ganas. Luego, me meto, el agua está fría y la piel se me eriza rápidamente, acto seguido comienza a caer más templada, mucho mejor. Después de mi ducha, salgo de esta y cojo una toalla, secándome aunque me dejo el pelo un poco mojado. Me pongo los pantalones de mi pijama y una camiseta ancha que tenía por un cajón. Dejo la ropa que me acabo de quitar sobre la cama y cojo el móvil, marcando el número de la pizzeria.
Una pizza mediana, tengo hambre. La chica anota mi pedido y mi dirección, dice que llegará lo antes posible y yo le doy las gracias. Cuelgo y se me pasa una idea por la cabeza. Cojo las llaves y bajo las escaleras a trotes, abriendo la puerta de casa y sentándome en los escalones del porche a esperar mi pizza. Al rato llega un chico joven y guapo con la pizza, sonrío amablemente y él me guiña un ojo. Suelto una carcajada, cojo la pizza y le pago. Entro y sin darme tiempo a cerrar la puerta, ya abro el cartón y cojo un trozo, mordiéndolo con ganas. Al llegar a la cocina dejo el cartón en la mesa, sentándome en uno de los taburetes, pensando. Timbre. ¿Quién será? Ah, será la vecina que querrá hablar con mi madre. Suelto un profundo suspiro y, con un trozo de pizza me dirijo a la puerta y abro. Hostias, no es quien me esperaba.
-¿Pero... qué? -Consigo decir, él continúa con un rostro serio.
-Qué de tiempo...- Responde, asomando una leve sonrisa. -Estás realmente guapa.
-Sí, sí. Tú tampoco... tampoco estás nada mal. -Fuerzo una sonrisa, me cuesta, no me lo puedo creer. -¿Qué haces aquí?
-Pues, bueno... No sé como decirlo... -Mira a otro lado rascándose la nuca, sonriendo aún.
-¡Dímelo ya! -Sonrío con él. Siempre ha conseguido sacarme una sonrisa de la forma más tonta. Se ríe levemente al escucharme, mirándome luego a los ojos.
-Te sigo necesitando... -Acaba diciendo. La verdad, para qué mentir. Llevo pensando en él desde que dejamos de hablarnos. Todos los malditos días ha aparecido su nombre por mi mente.
-Eh... Bueno, no sé qué decir... -Miro al suelo, y veo la pizza en mi mano, acordándome.- Tengo pizza, ¿quieres entrar y hablamos? -Le sonrío amistosamente y, por un momento, por un solo momento, me muero por besarle. Pero me contengo.
-Claro, vamos, me encantaría. -Sonríe y comienza a quitarse la chaqueta, ¿están algo más marcardos sus músculos? Sí, ha trabajado los bíceps. Pasa al interior de la casa y cierra la puerta. Doy un mordisco a mi trozo de pizza mientras paso por delante del espejo de la entrada, sin poder evitarlo, suelto una carcajada.
-¿Ocurre algo? -Pregunta, divertido al verme.
-Mis pintas... -Murmuro, sonriente.- Espera, voy a cambiarme.- Doy de nuevo un mordisco y me dispongo a subir las escaleras, él agarra suavemente mi muñeca y tira de ella, sonriendo.
-Da igual, así estás genial.- Me sonrojo levemente y asiento, pasando a la cocina y, de nuevo, dando otro mordisco.
-Sírvete tú mismo.- Señalo la pizza, el dibuja una sonrisa en su rostro y coge una porción. Mientras come me mira, me observa, pensando en algo. -¿En qué piensas? -Le sonrío apoyándome en la mesa, mirándole curiosa. Él me mira divertido ante mi pregunta.
-Hhm... Esa camiseta es mía, ¿no? -Me señala y yo me miro sorprendida, ¡Hostias! Sí, lleva razón. Me sonrojo más aún de lo que me sonrojé antes, él se ríe a carcajadas, a no poder más. -Te queda muy bien... -Sonrío cuando le escucho y me termino mi trozo de pizza. Recuerdo perfectamente cuando me quedé con esta camiseta. Él me la dejó y no me acordé de devolvérsela, entonces me la regaló. No, joder no. Los recuerdo me atacan, socorro, me ahogo en el mar de los recuerdos, de esos malditos recuerdos. Sacudo la cabeza y le miro, él está ahí, sonriendo... No aguanto más, no puedo más. Le abrazo.-Te echaba de menos... -Cierro los ojos y por un momento me acurruco en su torso. No corresponde el abrazo. Estoy a punto de separarme de él cuando noto sus manos estrechándome contra él delicadamente. Noto sus latidos y respiración agitada mientras apoya su barbilla despacio en mi cabeza, consiguiendo así que me relaje.
-Yo también te echo muchísimo de menos... -Besa mi frente y sonreímos los dos. Yo le abrazo un poco más fuerte, achuchándole.
-¿Qué te hizo venir? -Pone su nariz contra la mía, sonriente. Está feliz y, sinceramente, yo también.
-El acordarme de ti todos los días y no tener valor de llamarte, verte y no saludar... No aguantaba más fingiendo que no me importabas... -Se acerca despacio a mis labios, pensando que quizá me alejo. Sonrío divertida y correspondo el beso. Nuestras bocas encajan a la perfección, necesitadas, hambrientas por unos besos lejanos que ahora encuentran otra vez. Nos miramos a los ojos, serios, pero felices. Comienza a hacerme cosquillas, sabe que no las aguanto.
-¡Para, para! -Consigo librarme de él y corro hacia las escaleras con velocidad y agilidad, él me sigue de cerca. Ambos reímos.-Sabes que no te vas a escapar.- Subo las escaleras saltándome escalones y me dirijo a mi cuarto mientras me persigue. Me tumbo en la cama y él se lanza encima mía sin ejercer fuerza contra mí, acorralándome entre sus brazos.
-Te quiero... -Susurro, sin dejar de mirar sus ojos, bajando luego mi mirada hacia sus labios. Parece entenderme y me besa, me besa con dulzura, con cuidado, me besa con delicadeza, como si al hacer más fuerza fuera a romperme.
-Te quiero... -Se tumba a mi lado y juguetea con mi mano. Mira a la derecha, a mi mesita de noche. Oh no... Todavía tengo esa foto nuestra, besándonos, cuando hacíamos cinco meses. Me mira y comienza a reírse divertido.- ¿Aún tienes esa foto?-Sí, aún... -Sonrío avergonzada y me da un beso rápido. Yo le abrazo, por fin lo que llevaba esperando tanto tiempo ha llamado a mi puerta.
-Habrá que sacarse una nueva... -Susurra, besando por última vez mis labios, antes de dejarnos llevar por el sueño, juntos, feliz.... Enamorados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario