''¡El amor!... El amor es un rayo de luna.''
Así lo decía Manrique en una de las leyendas de Gustavo Adolfo Béquer; 'Rayo de Luna'.
Y tiene razón, pues el amor de repente llega a nosotros, lo vemos a lo lejos y deseamos alcanzarlo cuanto antes, suponemos que es lo mejor, lo más bello que hemos visto en nuestra vida, lo que nos hará completamente feliz durante toda nuestra vida.
Entonces aparece, ahí está y lo perseguimos como locos, como si solo existiera eso. Hasta que desaparece. ¿Dónde está? Se fue, ya no, llegaste tarde, se ha desvanecido en mil destellos de luz que caen sobre la húmeda hierba, invisible para nosotros.
Y vuelve a aparecer, allí está, apareciendo en otro lugar y haciéndonos correr de forma ajetreada, agobiada, pues necesitamos tenerla con nosotros como sea.
Pero vuelve a desaparecer, no, no está, para nada, ya no está con nosotros y esto hace que perdamos la cordura. ¿Está o no está? No me líes más..
¡Ahí está! Corremos hacia ella, allí está y cuando por fin la encontramos, cuando por fin es nuestra...
Es un mar de desesperanzas.
Así que, sí, realmente como dice Manrique...
''¡El amor!... El amor es un rayo de luna.''

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