Que toque un suave Do, que luego se acompañe de un Mi y un Re.. y que más tarde comience a cantar y que no puedas dejar de oír, que solamente reaccionen tus sentidos auditivos, pues no puedes hacer otra cosa que oírle, oír como hace magia con su voz y sus manos, como te hace tener ganas de llorar o simplemente de echarte a sus brazos.O escucharle cantar y entonces que se eche a reír, y reírte tú también porque, ¿cómo no vas a reírte? Cualquiera se reiría.. Son de esas situaciones en las que simplemente piensas 'es un momento perfecto, un momento único'.
También cantar juntos es algo fantástico, algo magnífico, unir dos voces y que se conviertan en una, que se hagan cómplices, sentirte más unido a la otra persona que el cualquier otro momento.
Y que aparezcan abrazos, besos, pequeños detalles que te llenan de vida, que hacen que sonrías como no lo has hecho antes, que tus ojos vuelvan a tener ese brillo especial que hace que destaques entre los demás, que te vuelvas a sentir especial y con ganas de que sea el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente..
Así que hoy solo tengo que darle las gracias a una cosa, que ha hecho que vuelva esa sonrisa, ese brillo, esas ganas de gritar de bailar y de saltar, de reír, de mirarme al espejo y de hacer carantoñas, tener ganas de todo.
Gracias a ti, mi guitarra.
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