17 de febrero de 2013

Volviendo a sonreír.

Un poco de música tal vez, un poco de buena música de guitarra y de una dulce voz que cante cosas bonitas, que cante letras llenas de pasión, de amor, de odio, de fuerza.
Que toque un suave Do, que luego se acompañe de un Mi y un Re.. y que más tarde comience a cantar y que no puedas dejar de oír, que solamente reaccionen tus sentidos auditivos, pues no puedes hacer otra cosa que oírle, oír como hace magia con su voz y sus manos, como te hace tener ganas de llorar o simplemente de echarte a sus brazos.
O escucharle cantar y entonces que se eche a reír, y reírte tú también porque, ¿cómo no vas a reírte? Cualquiera se reiría.. Son de esas situaciones en las que simplemente piensas 'es un momento perfecto, un momento único'.
También cantar juntos es algo fantástico, algo magnífico, unir dos voces y que se conviertan en una, que se hagan cómplices, sentirte más unido a la otra persona que el cualquier otro momento.
Y que aparezcan abrazos, besos, pequeños detalles que te llenan de vida, que hacen que sonrías como no lo has hecho antes, que tus ojos vuelvan a tener ese brillo especial que hace que destaques entre los demás, que te vuelvas a sentir especial y con ganas de que sea el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente..
Así que hoy solo tengo que darle las gracias a una cosa, que ha hecho que vuelva esa sonrisa, ese brillo, esas ganas de gritar de bailar y de saltar, de reír, de mirarme al espejo y de hacer carantoñas, tener ganas de todo.
Gracias a ti, mi guitarra.

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