14 de diciembre de 2014

CHALLENGE - DÍA 5 - AGUA


No podía dormir. Tampoco me encontraba perfectamente pero ya sabía que el sueño no se volvería a apoderar de mí en ese momento.
No iba a quejarme, en el fondo me gusta esto de levantarme así, de repente. El color del cielo a esta hora era único al igual que mágico. La verdad es que me gustaba, me gustaba y mucho.
Decidí levantarme de la cama y dirigirme a la cocina a por algo para picar. Mientras comía una manzana fui al baño para darme una ducha caliente y relajarme, tal vez así conseguiría dormir un rato más.
Me desnudé sin prisas, esperando a que el agua estuviera en su punto para no morirme de frío.
Agradecí el chorro de agua caliente paseando por mi piel y haciendo que me estremeciese por ello.
Pero algo interrumpió mi ducha.
Escuché como algo se caía fuera y me asusté. Salí de la ducha lo más rápido que pude, secándose y poniéndome de nuevo el pijama. 
Respiré hondo y como solemos hacer todos, cogí algo para defenderme, y lo primero que se me ocurrió fue un bote de gel, que al menos pesaba y podía lanzarlo.
De nuevo, intenté tranquilizarme y entonces abrí la puerta, encendiendo todas las luces a mi paso. Sonará estúpido pero la verdad es que tenía algo de miedo. Apreté los labios y encendí la luz del salón, comprobando que la balcón estaba abierta. 
Tragué saliva y me asomé, viendo que no había nada roto. ¿De dónde vino entonces ese ruido?
Me relajé pensando que tal vez fue en otra de las casas del piso. Me giré para salir de allí y meterme de nuevo en la cama, aunque la cosa no había terminado ahí.
Una imagen que soy incapaz de describir apareció ante mí. Yo, siendo incapaz de emitir algún sonido por el miedo que tenía, no pude ni reaccionar, simplemente dejé caer el bote de gel l suelo.
Hasta el momento en el que me empujó, y ya solo sentí como caía.

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