-No te preocupes, volveremos a vernos.- Dice con una leve sonrisa, mientras le acaricia la mejilla. Ella, en cambio, no podía sonreír, tenía los ojos rojos de haber llorado toda la noche, de imaginarse una vida sin él.-Te quiero.- Le abraza.- Por favor, aunque estemos lejos, sigue conmigo.- Se le derraman unas cuantas lágrimas.
-Te llamaré todos los días para decirte lo mucho que te quiero.- Susurra él con un hilo de voz. No sabe por qué, pero eso la hizo llorar aún más.
-No volveremos a ir al parque juntos, y cuando me tropieces y me caiga al suelo, no me ayudarás a levantarme mientras te ríes de mi.- Le dice riendo un poco con la esperanza de que le contestara que en realidad todo era mentira, que no se iba. Mira otra vez hacia abajo.
-Lo siento...- Él también mira hacia abajo.- Pero, por favor.- Vuelve a mirarla a los ojos.- No llores, jamás me perdonaría irme y dejarte aquí llorando...
-¡Pues no te vayas!- Le grita. Empieza a llorar y respirar entrecortadamente. Se lanza a sus brazos y le abraza fuertemente.
-¡Pero joder! ¡Entiéndeme!- La abraza más fuerte, ella podía notar sus lágrimas rozando sus mejillas.- ¡Yo tampoco quiero irme! ¡Debo irme!- Ella se queda de piedra, tiene razón, por más que quiera, no puede hacer que se quede aquí. Deja de llorar poco a poco, aunque tiene la respiración un poco entrecortada.
-Toma.- Le muestra una cajita celeste con un lacito morado, lo acaba de sacar de su mochila, dentro de la cajita hay varias fotos suyas, recuerdos, abrazos, risas, besos, y mucho más, y en cada foto tenía detrás escrito el momento ocurrido en la foto. Así se acordaría siempre.- Es, para que, cada vez que estés mal, y tengas ganas de gritar y dejarlo todo, mira lo que hay dentro.- Tenía la intención de abrirlo, pero le detuve.- Espera a llegar allí.
-De acuerdo.- Contesta él.- Esperaré.- Forzó una sonrisa, yo también sonreí.
-Vale, así me gusta.- Añade ella.- Pero, yo tampoco quiero que llores.- Mira sus preciosos ojos, al verlos tan vidriosos, debido a que estaba a punto de llorar, parece vulnerable a cualquier cosa.
-Está bien, pero tú tampoco llores, ya te he di...- Le besa, le interrumpe con un beso dulce y apasionado.
-¡Cierra los ojos y cuenta hasta 10!- Le dice ella con una leve sonrisa. A él se le escapa una pequeña carcajada.
-D-De acuerdo... 1, 2, 3...-Comienza a contar con los ojos cerrados, y una pequeña sonrisita en la cara. Ella, mientras tanto, se puso su capucha, baja la cabeza y se va. Así no la vería llorando mientras se iba.
Al tiempo, dejaron de llamarse todos los días, si acaso, una vez cada cierto tiempo. Ya hoy... No se llaman, el uno ya no existe para el otro.-Venga, vamos, por mucho que le eches de menos, ¡es su vida! ¡su camino! Y tiene que quedarse allí...-Se dice ella mientras deja caer varias lágrimas, viendo sus fotos, recuerdos, abrazos, besos... que sabe que no volverá a sentir.- ¿Qué habrá hecho él con las fotos...? Bah, como si las rompe, no me importa...-Susurra de nuevo.
Pero no, él no había roto las fotos, estaba dejando caer una fría lágrima que recorría su mejilla, viendo sus fotos, recuerdos, abrazos, besos... que sabe que no volverá a sentir.
-Venga, seguro que nos volvemos a ver, no te desanimes.- Dijimos, cada uno para él mismo, con la última esperanza que nos quedaba...
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