17 de agosto de 2012

De un fogonazo.

Te he perdido. Ya no estás, no estás aquí y eso me duele, me destroza y me mata. He sido imbécil, no he sido lo suficiente, no he sido capaz de decir "sí puedo."
Y lo siento, siento no ser lo suficientemente valiente como para poder hacerlo. Realmente no soy valiente en ninguno de los sentidos, esa palabra no existe para mí.
Pero sé que ahora estarás en otro sitio, besando otros labios y protegiendo a otra persona.
Y tal vez debería estar llorando, ahogándome en un llanto doloroso que corroe hasta el caparazón de las personas más crueles.
Pero no, no estoy llorando, no estoy riendo, ni si quiera te odio. Solo que ya no siento.
Es más fácil. Al principio tal vez no, pero cuando llevas un tiempo, no duele. No sientes nada.
Solo ves una chimenea ardiendo enfrente tuya mientras los recuerdos surgen de las llamas, para prenderse de nuevo de un fogonazo.

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