¿Cuántas veces habéis estado ahí, sin saber que hacer o decir, solo mirando fijamente en silencio, inspeccionando cada esquina de tu ser?
Ayer me di cuenta de que eso no es efectivo. Lo único que consigues mirándote a ese trozo de cristal que consigue reflejar una imagen son defectos.
Demasiado delgada, demasiado gorda. Tu pelo es demasiado corto, o demasiado largo. Demasiado alta, demasiado baja. Demasiado fea, demasiado... todo.
Porque todo se convierte en un defecto cuando te ves reflejada en ese sitio endemoniado.
¿Cuántas veces has sido capaz de susurrar un "me odio" y echarte a llorar?
Pero he encontrado la solución a esto, y es más sencilla de lo que parece. Simplemente, cuando sientas algo por alguien, algo muy especial por alguien, algo que te haga elevarte al cielo cada vez que escuchas su voz, o con su presencia simplemente. Cuando no puedas dejar de sonreír si está cerca.
Si sientes eso, si quieres a alguien solo acércate a ella.
No hay nada más perfecto y más precioso y más mágico que verte reflejado en los ojos de la persona que quieres. Y más aún si eres correspondido.
Y me di cuenta gracias a ti, pequeño, de que no hace falta un estúpido espejo para sentirme bien. Que solo con tenerte a ti, me es suficiente.
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