Podía escuchar el repiquetear de su dedo sobre la mesa, y me ponía nerviosa.
Suspiré profundamente para no perder los papeles, algo que me está costando mucho en ese momento.
Estaba esperando a que dijera algo, pero él parecía esperar lo mismo de mí.
Pero yo no podía decir nada, no sabía que podía decir, por eso prefería el silencio.
Prefería tener paciencia y esperar aunque fuera algo difícil, esperar a que a él se le ocurriera algo mejor que lo que pasaba por mi cabeza.
Nunca llegué a creer que discutiríamos así hasta que comenzamos a gritarnos hace un par de minutos. Me costaba digerir todo lo que estaba ocurriendo, y cads minuto que pasaba se me hacía menos creible.
-¿Entonces se acaba aquí?
¿Después de tanto aguantar eso es lo que se le ocurre decir? Las lágrimas comenzaron a aparecer en mis mejillas pues la rabia hacía que no pudiese más. Le escuché suspiar como respuesta a mi reacción, así que preferí girarme y mirarle directamente a los ojos.
-¿Eso quieres? ¿Que se acabe aquí? ¿Que se acabe así? Porque de verdad que yo no quiero eso, que somos humanos y es normal que pase esto pero aguantaría esto siempre que hiciese falta si sé que después podré seguir sintiendo tus besos. Lo siento, ¿eso querías oír? Pues ahí lo llevas. Prefiero joder a mi orgullo a joder todo lo que comparto contigo.
Y ahora quien lloraba era él. Lloraba y lloraba como nunca antes le he visto llorar. Me sorprendió tanto que no sabís que hacer, pero fue él quién, antes de que pudiera decir algo, me besó comonl si fuera el último beso que pudiera darme.
-No te separes de mí jamás, pero jamás
Y una vez más me besó, pasando así de un terreno hostil al terreno más divino que podré sentir nunca. Y él era capaz de hacer eso, sin palabras para decirlo, expresarme todos sus sentimientos con un simple beso.
Y es como prometimos y como jamás imaginamos. El momento que temíamos que llegara se convirtió en un momento realmente inolvidable.
-Te quiero.
Sus ojos conectaron con los míos mientras esperaba una respuesta, a lo que yo sonreí.
-Yo también te quiero.
Estaba esperando a que dijera algo, pero él parecía esperar lo mismo de mí.
Pero yo no podía decir nada, no sabía que podía decir, por eso prefería el silencio.
Prefería tener paciencia y esperar aunque fuera algo difícil, esperar a que a él se le ocurriera algo mejor que lo que pasaba por mi cabeza.
Nunca llegué a creer que discutiríamos así hasta que comenzamos a gritarnos hace un par de minutos. Me costaba digerir todo lo que estaba ocurriendo, y cads minuto que pasaba se me hacía menos creible.
-¿Entonces se acaba aquí?
¿Después de tanto aguantar eso es lo que se le ocurre decir? Las lágrimas comenzaron a aparecer en mis mejillas pues la rabia hacía que no pudiese más. Le escuché suspiar como respuesta a mi reacción, así que preferí girarme y mirarle directamente a los ojos.
-¿Eso quieres? ¿Que se acabe aquí? ¿Que se acabe así? Porque de verdad que yo no quiero eso, que somos humanos y es normal que pase esto pero aguantaría esto siempre que hiciese falta si sé que después podré seguir sintiendo tus besos. Lo siento, ¿eso querías oír? Pues ahí lo llevas. Prefiero joder a mi orgullo a joder todo lo que comparto contigo.
Y ahora quien lloraba era él. Lloraba y lloraba como nunca antes le he visto llorar. Me sorprendió tanto que no sabís que hacer, pero fue él quién, antes de que pudiera decir algo, me besó comonl si fuera el último beso que pudiera darme.
-No te separes de mí jamás, pero jamás
Y una vez más me besó, pasando así de un terreno hostil al terreno más divino que podré sentir nunca. Y él era capaz de hacer eso, sin palabras para decirlo, expresarme todos sus sentimientos con un simple beso.
Y es como prometimos y como jamás imaginamos. El momento que temíamos que llegara se convirtió en un momento realmente inolvidable.
-Te quiero.
Sus ojos conectaron con los míos mientras esperaba una respuesta, a lo que yo sonreí.
-Yo también te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario