Sentí que lo perdí todo, que sin ti mi vida comenzaba a carecer de sentido. Sé que tú seguiste adelante sin mí y que a día de hoy tal vez solo recuerdes mi nombre.
Yo, sin embargo, recuerdo todos y cada uno de los momentos que pasé a tu lado, de todas las risas y todos los llantos. De cuando tomabas mi cara entre tus manos y besabas mis mejillas para que dejase de llorar. Los momentos en los que no podía dejar de reír y tú hacías que riese más aún hasta que casi me quedaba sin aire.
Ni siquiera sé cómo comenzó todo a ir mal. De un día para otro hablábamos como si nuestros corazones no latiesen al unísono y nuestros ojos dejaron de brillar cuando veíamos la sonrisa del otro.
Progresivamente todo fue a peor.
Creo que me di cuenta de todos los errores que cometí en el momento que te di el último beso. Creo que fue el más amargo de mi vida, porque sabía que no volvería a probar uno igual. De todos modos no quería escribirte esto para que te sientas mal o me eches de menos.
Sinceramente lo único que quería decirte es que yo perdí mi dignidad al enviarte ese último mensaje, pero tú perdiste a alguien que no le importaba sacrificar su dignidad por ti.
Con amor y algunas lágrimas,
XXX
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