3 de mayo de 2016

Está ocurriendo.

Cerró los ojos y tragó saliva. Sentía como si fuera a dar una vuelta en una montaña rusa.

Después de tantísimo tiempo soñando con este momento no podía creerse que realmente estuviese pasando. Sentía que todo a su alrededor iba a cámara lenta y que él se acercaba hacia ella del mismo modo. Por su cabeza pasaron todas aquellas veces que ella había recreado de como sería esta situación. Algunas eran divertidas y otras muy dramáticas, sin mencionar aquellas que parecían cuentos de hadas.
Sea como fuere, allí estaban uno frente a otro, entre la multitud y la mirada expectante de aquellos que conocían su historia.

Respiró profundamente y notó como el miedo recorría su cuerpo de un segundo a otro. Esta vez no era su imaginación, esta vez era real. ¿Y si salía todo mal?
Sacudió la cabeza y se apoyó en su hombro para ponerse de puntillas y así poder hablarle al oído, para que el chico pudiera oír lo que tenía que decir entre tanto barullo.

Comenzó a hablar y a pesar de que se había imaginado llorando en cuanto empezase, no había derramado ni una sola lágrima. Continuó explicándole todo de forma totalmente improvisada, olvidando por completo aquel discurso que había tardado tanto tiempo en preparar.
Aunque era de su boca de quién salían las palabras, estaba hablando su corazón. No había guiones, simplemente sentimientos ocultos durante demasiado tiempo, deseando ser liberados para que los guarde aquella persona por la que florecen.

Terminó de hablar y observó que el gesto molesto que tenía el chico cuando comenzó a hablar se había convertido en un gesto sereno y comprensivo. Ella le miró nerviosa directamente a los ojos. Sentía cosquillas en su estómago, como si justo estuviese llegando a la increíble caída que le espera en la montaña rusa.

¿Quién sabe qué podría pasar ahora? Podría irse sin decir nada, podría enfadarse con ella, podría darle un abrazo, podría besarla...

Sin embargo, el chico la miró durante un par de segundos y mostró una sonrisa sincera. Suspiró con fuerza y luego colocó las manos en las mejillas de la chica, uniendo su frente a la de ella.

-¿Todo eso ha pasado por mí?

Ella soltó una risita y asintió con la cabeza, haciendo que en el rostro del chico apareciera una sonrisa aún mayor que la anterior. Acto seguido la abrazó con fuerza y dio un precipitado beso en su mejilla que casi hace que a ella le fallen las piernas de lo que le tiemblan.

-Volveremos a vernos. -se separó de la chica, la cual aún estaba completamente atónita por todo lo que estaba ocurriendo. Dio varios pasos atrás y añadió.

-Nunca he dejado de tener ese cariño que tengo por ti.

Y sin más se fue, perdiéndose entre toda la gente que había a su alrededor en menos de un par de segundos. Ella se miró las manos y luego puso una de ellas en la mejilla que el chico había besado. No sabía ni como sentirse. Llevaba tanto tiempo esperando a que llegase esto que no sabía si era exactamente lo que quería o estaba completamente decepcionada.

Miró al cielo y cerró los ojos por un segundo, sonriendo ampliamente y dirigiendo luego la mirada hacia donde el chico había desaparecido entre la multitud. Ella quería que las cosas volviesen a ser como antes, pero en ese momento se había dado cuenta de que eso jamás podría ser así. Todo había cambiado. Ellos habían cambiado. Jamás diría que había salido mal, pero estaba claro que no había salido como ella ansiaba.

Y es que había añorado un montón de cosas, y hoy descubrió que nunca volvería a tenerlas.

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